¿A quién le cuesta trabajo pedir ayuda?
A mi si. Por mucho tiempo me costaba mucho trabajo por varias razones.
La primera era que siempre trataba de resolverlo todo por mi cuenta y la segunda es que las veces que me había atrevido a pedir ayuda no conseguía lo que quería. Eso me frustraba demasiado.
Con el tiempo aprendí que pedir ayuda me podría ahorrar no solo mucho tiempo, sino frustración. Pero he aprendido también que, tal como dice el dicho: en la forma de pedir está el dar. Y no, no estoy hablando de la amabilidad con la que debemos pedirla, sino de la forma en la que la pedimos, para que sea más claro lo que estamos pidiendo y la persona que recibe esta solicitud tenga claridad no solo del tiempo, sino del esfuerzo que conllevará dedicarme tiempo a ayudarme.
Lo que es un hecho es que hay muchas barreras a las que nos enfrentamos todo el tiempo que hacen que sea difícil para nosotras pedir ayuda, y aquí te comparto algunas de las cosas que considero son factores importantes que tenemos que tener en cuenta e ir rompiendo juntas para que pedir ayuda ya no sea el suplicio que es ahora.
Escenario 1: La Ilusión de la Independencia Total
Nos han enseñado que la independencia es algo importante para crecer. Y claro que lo es. Pero a veces, creemos que debemos hacerlo todo por nosotras mismas para demostrar nuestro valor. Esto puede llevarnos a cargar un peso innecesario y a agotarnos. La independencia no es que lo hagamos todo solas, es que seamos capaces de encontrar los recursos para cumplir con nuestro cometido, y eso puede ser pedir ayuda.
Escenario 2: El Miedo al Juicio
En ocasiones podemos sentir que pedir ayuda será una actividad completamente juzgada por nuestras y nuestros colegas. Nos genera una sensación de vulnerabilidad y de incompetencia. Pero la realidad es que no lo sabemos todo. Y muchas veces, aunque lo sepamos, hay alguien que ha logrado hacerlo de manera más eficiente. Así que pedir ayuda no solo hará que lo hagamos más rápido, sino que lo hagamos mejor.
Escenario 3: La Cultura del «Hacerlo Todo»
Como mencioné mas arriba, esta idea de ser super mujeres y que seamos capaces de logarlo todo con menos recursos es una idea bastante insensata. Está bien que podemos hacer magia con muchas cosas, pero eso no significa que deba ser nuestra normalidad. Y si bien hay culturas que valoran el hacerlo todo sin ayuda externa, la realidad es que la mayoría de las culturas laborales valoran mas que las cosas sean hechas de la mejor forma posible.
Escenario 4: La Falta de Red de Apoyo
También me he enfrentado a no saber a quién pedirle ayuda. Es mucho más desafiante cuando no tenemos esa claridad de quién puede ser la persona adecuada para ayudarnos a resolver o entender un problema en el trabajo. Esta red de apoyo no surge de la noche a la mañana. Como toda red, es una red que debemos construir, pero en definitiva, si carecemos de una red de apoyo sólida, puede resultar más desafiante encontrar a alguien a quien acudir cuando necesitamos ayuda.
Escenario 5: El Orgullo Profesional
Ya he hablado de esto, pero como mujeres profesionistas siempre estamos bajo la lupa. Y si sentimos que nos han encargado algo que no necesariamente podemos hacer solas, entonces pedir ayuda será interpretado como: por eso las mujeres no pueden….” Es impresionante como eso pone una carga terrible sobre nuestros hombros y hace que sea mas difícil para nosotras poder pedir ayuda, incluso cuando está claro que no podemos abordar ciertas situaciones por nuestra cuenta.
Pero créeme cuando te digo que pedir ayuda es una de las cosas que harán tu vida mas fácil y llevadera. En un entorno laboral nadie espera que lo sepas todo. Y si es así, yo revisaría primero mi posición y mi salario para ver si esa expectativa que tienen de mi es la que está descrita no solo en mi puesto de trabajo, sino en la retribución que recibo por el mismo.
Pedir ayuda es un acto de valentía y autenticidad.
Y aunado a estas barreras que nos hacen más difícil pedir ayuda, también creo que hay algunas estrategias que hacen que la forma en la que piamos ayuda sea mas eficiente y es lo que quiero compartirte en este texto.
1. Cambia tu Perspectiva: Pedir ayuda no te hace ver débil. Por el contrario, ve la solicitud de ayuda como una oportunidad para aprender y crecer, en lugar de como una debilidad. Además, recuerda que uno de los recursos mas importantes en tu vida es el tiempo. ¿Cuánto tiempo podrías ahorrarte pidiendo ayuda?
2. Establece Relaciones de Confianza: En el trabajo siempre hay personas más afables que otras. Seguramente tienes identificado quien te recibe de mala gana dede que te acercas y quién tiene disposición de ayudar. Acércate a esas personas que siempre tienen su puerta abierta y comienza pidiendo ayuda para saber a quién puedes acercarte. Construye relaciones sólidas en tu red profesional. La confianza mutua facilita el pedir y recibir ayuda.
3. Sé Específica: Esta es mi favorita y quizá una de las más difíciles. Creo que muchas veces pedimos ayuda sin dar todo el contexto, y eso hace que la gente crea que nuestra solicitud les tomará más tiempo y esfuerzo del que quieren o pueden dedicarnos en ese momento. Cuando pidas ayuda, sé clara y específica sobre lo que necesitas. Dile a la persona lo que quieres lograr, lo que has intentado y por qué crees que no está funcionando. Así la persona sabrá que ya hiciste un esfuerzo por resolverlo por tu cuenta, entenderá quizá mas rápido que tu en donde está la falla, y podrá prospectar el tiempo que le tomará ayudarte. Cuanto más precisa seas, más efectiva será la ayuda.
4. Ofrece Reciprocidad: Estoy segura que también te han pedido ayuda en algún momento. Eso significa que eres igual de capaz de aportar a otras personas a través de tu conocimiento y tus habilidades. Ofrece reciprocidad, porque la reciprocidad fortalece las conexiones profesionales. Pero también recuerda que esto no significa que estes en deuda. Yo estoy convencida que esto es una red en donde si bien no siempre serás capaz de ayudar a quién te ha ayudado antes, si serás capaz de regresar ese apoyo que se te ha dado a través de otras personas.
5. Practica la Humildad: Y lo que más nos cuesta trabajo: ser compasivas con nosotras mismas. Como mencioné arriba, es imposible que lo sepamos todo. Y mientras más sabemos, más estamos conscientes de lo que no sabemos. Entonces si no podemos saberlo todo ¿Por qué estaría mal pedir ayuda en aquello que no sabemos? Reconocerlo y aceptarnos con humildad nos permite pedir ayuda sin temor al juicio.
Esto no pasa de la noche a la mañana y aunque me encantaría que después de leer este texto salgas al mundo laboral a pedir ayuda en aquello que necesitas, eso no va a pasar. Es un proceso y debemos llevarlo a nuestro propio ritmo y rompiendo nuestras propias barreras.
Por eso aquí te dejo algunos consejos que espero te ayuden a ganar confianza al pedir ayuda.
1. Comienza Pequeño: Si te sientes incómoda pidiendo ayuda, comienza con situaciones pequeñas y luego ve aumentando gradualmente.
2. Reflexiona sobre tus Éxitos: Recuerda momentos en tu carrera cuando pedir ayuda fue beneficioso y condujo a logros significativos.
3. Aprende de tus Errores: Entiende que cometer errores y pedir ayuda son elementos naturales de tu crecimiento profesional.
4. Celebra tu Fortaleza: Reconoce que pedir ayuda demuestra tu disposición para enfrentar desafíos y tu compromiso con el éxito.
Pedir ayuda no te hace menos capaz; al contrario, te empodera y te ayuda a alcanzar niveles más altos en tu carrera. Rompe esas barreras, busca apoyo y observa cómo tu camino profesional se ilumina con nuevas oportunidades.
¡Juntas, derribaremos los muros que nos impiden pedir ayuda y alcanzaremos nuevas alturas en el liderazgo! 💪✨

Replica a 12 Hábitos Que Están Frenando Tu Éxito Profesional (Y Cómo Cambiarlos Hoy) – CandyFG Cancelar la respuesta