Crecimiento, liderazgo y desarrollo profesional

Ver más artículos

La trampa de ser perfecta

A veces me gustaría saber quién inventó la palabra “perfecta” y de verdad preguntarle a qué cosa realmente se estaba refiriendo 🫠

Pero esa palabra, al menos en mi caso, me ha impedido dar un paso adelante muchas veces. ¿Te ha pasado?

La palabra tiene una carga muy grande y, sobre todo como mujeres, cuando estamos en ambientes laborales dominados por hombres, parece que no se nos permite cometer errores.

Y si bien esto es parte del constructo en el que hemos crecido como profesionistas, definitivamente no es algo que esté bien normalizar.

No creo que exista la perfección, pero si creo que todo es perfectible. El problema es que muchas veces caemos en la trampa de no querer dar el siguiente paso, hasta que todo esté perfecto. Y esto, evidentemente, nos impide cometer errores y aprender de ellos.


Si no estas segura de si caes o no en la trampa de la perfección, aquí de dejo algunos escenarios:

Escenario 1: La procrastinación Infinita

Te has encontrado posponiendo proyectos, aplazando decisiones importantes, porque sientes que «todavía no está perfecto». La verdad es que, a menudo, nunca estará perfecto, y esta procrastinación constante te está impidiendo avanzar.

Escenario 2: El miedo al fracaso

Has evitado oportunidades laborales o proyectos desafiantes por temor a no cumplir con tus propias expectativas. Pero, ¿sabes qué? Las mejores lecciones las aprendemos cuando fracasamos.

Escenario 3: El estrés y la autoexigencia

Te encuentras trabajando horas extras, sacrificando tiempo con tu familia o tus personas cercanas, todo en busca de la perfección. El resultado: estrés y agotamiento extremo.

Escenario 4: La baja autoestima

El perfeccionismo a veces está vinculado con la baja autoestima. Te juzgas constantemente y nunca te sientes lo suficientemente buena, sin importar que tan preparada estés.

Escenario 5: Estancamiento profesional

¿Te has quedado en el mismo puesto durante años porque temes tomar un nuevo desafío? El perfeccionismo puede mantenernos atrapadas en nuestra zona de confort.


¿Te identificaste con alguna? ¿Ya sea en este momento o en un momento previo en tu vida?.

Sí tu respuesta es si, entonces has caído ya en la trampa de la perfección.

Pero esa no es una mala noticia. El primer paso es identificarlo para poder poner manos en acción, liberarnos de una vez por todas del perfeccionismo y encontrar un equilibrio saludable.

Ojo que la perfección no está peleada con hacer las cosas bien. Pero si estás buscando y rebuscando cualquier error antes de lanzar tu idea, tu proyecto o solicitar ese puesto que tanto anhelas, podrás quedarte “paralizada” por la excesiva necesidad de analizar y sobre analizar para encontrar un mínimo error.

Así que quiero compartirte algunas de las cosas que me han funcionado cuando de repente me encuentro en un situación en donde identifico que voy pero derechito a la trampa de la perfección.

1. Establece metas realistas: Si establecemos como hecho que la perfección no existe, es un poco irreal, entonces, seguir tratando de alcanzarla. En lugar de eso, establece metas, metas pequeñas, que sean alcanzables y que puedas evaluar en tiempos cortos. Y, por supuesto, celebra tus logros, todos ellos, sin importar que tan pequeños creas que sean.

2. Practica la autorreflexión: El primer paso es darnos cuenta cuántas veces caemos en esta trampa. Debes empezar a identificar si te pasa siempre o solo en ciertos escenarios específicos. Una vez que lo identifiques, será mucho más fácil que puedas pensar en estrategias que te ayuden a romper esos patrones.

3. Aprende a decir «no»: Ya hemos hablado de esto en un artículo anterior. No tienes que hacerlo todo. Aprende a establecer límites y a priorizar tus responsabilidades. No dejes que actividades que no te dan valor o que te impiden crecer, te quiten tu tiempo.

4. Busca apoyo: Cuando estamos inmersas en nuestros propios patrones, es difícil darnos cuenta de los mismos. Acércate a tu red de apoyo. Pide a una amiga que te ayude a identificar esos patrones y conversen sobre las posibles formas de romperlos. Pero, en definitiva, si sientes que el perfeccionismo afecta tu bienestar a tal grado que te paraliza, busca ayuda profesional. Estoy segura que las personas entrenadas para dar este tipo de ayuda cuentan con herramientas maravillosas que ni nos imaginamos, y seguro una de esas herramientas funcionará para ti.

5. Practica la autocompasión: Y, nuevamente, bajo la premisa de que la perfección no existe, lo primero es que te apapaches cada vez que caes en esa trampa impuesta. Trátate con amabilidad y compasión. Siempre que algo así me pasa y me doy cuenta, digo: ¡pues no soy de piedra! Somos humanas, humanas imperfectas, pero maravillosas. Que no podemos aprender si no nos equivocamos, y que estamos más que diseñadas para aprender y crecer de cada error que cometemos.

¡Permítete equivocarte!

Ser perfectas no nos define. Nos define todo lo que somos, así como somos, humanas que nos equivocamos, que aprendemos y crecemos.

Este es un viaje que estamos haciendo juntas hacia la la autoaceptación y el crecimiento! 💪✨ y estoy segura que en tu red de apoyo encontrarás muchas nuevas ideas para empezar a romper esos patrones que nos impiden seguir creciendo.

No es fácil, pero una vez que logres liberarte de esa trampa de ser perfecta, te darás cuenta que podrás brillar más, y de mejor forma, aceptando que nuestros errores son la mejor forma que tenemos para crecer.

Una respuesta a “La trampa de ser perfecta”

  1. […] El perfeccionismo es un freno total. La idea de que todo debe estar perfecto antes de lanzarnos a una nueva oportunidad nos retrasa más de lo que creemos. ¡Hazlo ahora, mejora sobre la marcha! y no caigas en la Trampa de ser Perfecta. […]

    Me gusta

Deja un comentario