¿Te ha pasado que ves el mensaje y dices: “uff… esto va a doler”?
Tranquila. Las conversaciones difíciles no son un castigo: son herramientas de liderazgo.
Hoy te dejo una guía práctica, humana y aterrizada para que puedas tener esas pláticas incómodas sin perder la calma, la claridad ni el sentido del humor.
Situaciones típicas (sí, nos pasan a muchas)
La verdad es que las situaciones que nos estresa enfrentar pueden ser muy variadas, y dependen del contexto, de nuestra situación actual y también de nuestro estado de ánimo. No es lo mismo enfrentar una situación cuando es la primera vez que se presenta, que una situación que se ha presentado de manera constante y repetitiva.
Pero aquí te dejo algunas de las situaciones que más escucho en mis procesos de mentoría.
- Pedir un ajuste salarial por resultados concretos.
- Poner límites a mensajes fuera de horario (“solo son 5 min”).
- Dar retroalimentación a alguien que no está cumpliendo acuerdos.
- Detener una microagresión/comentario machista en una reunión.
- Renegociar alcance y fechas cuando te quieren cargar “poquito” más.
- Frenar la interrupción constante de una persona en juntas.
- Aclarar autoría de ideas que alguien más presenta como propias.
7 herramientas que sí funcionan
La verdad es que no es fácil enfrentar estas situaciones cuando no tenemos herramientas para hacerlo, pero algo que he aprendido en mi camino es que muchas de estas herramientas me han salvado de decir cosas que no quiero, de exponerme a situaciones en donde se que será difícil mantener la calma (y la cordura) y, sobre todo, lograr el objetivo.
Por eso te comparto estas 7 herramientas que puedes empezar a usar desde ¡ya!. Y no te preocupes si no te sale a la primera, la verdad es que las dominarás con el tiempo y mientras más las practiques, más fácil será la siguiente vez que quieras usarlas.
1) Mapa de claridad (antes de hablar)
Funciona como tu brújula personal. Es un mini esquema que te ayuda a entrar a la conversación sabiendo qué quieres, qué no y cuáles son tus pruebas. Te quita la ansiedad de improvisar.
Escribe en una hoja:
- Objetivo: ¿Qué quiero lograr?
Por ejemplo: “renegociar fecha sin culpas” - Dato, no chisme: evidencia concreta
Por ejemplo: entregables, métricas, correos - Límite: qué sí y qué no aceptas
- Resultado mínimo viable: si no se puede todo, ¿qué sí cerramos hoy?
2) Modelo SBI (Situación–Comportamiento–Impacto)
Sirve para describir hechos sin adornos ni juicios. Nombras el contexto, el comportamiento observado y el impacto que generó. Así reduces la defensiva y clarificas el efecto de la acción.
Por ejemplo:
“En la reunión del lunes (S), me interrumpiste 4 veces (B), y no logré presentar el análisis completo (I). Me gustaría terminar mi exposición antes de abrir preguntas. ¿Te parece?”
3) Guion DESC (Describe–Expresa–Solicita–Consecuencia)
Te da un mapa para estructurar tu mensaje: primero cuentas qué pasó, luego expresas cómo te afecta, después pides lo que necesitas y cierras con una consecuencia positiva. Evita que suenes acusatoria.
Por ejemplo:
“Cuando el alcance cambia sin aviso (D), me frustra y afecta la calidad (E). Necesito que cualquier cambio se acuerde por correo con responsables y fechas (S). Si lo hacemos así, evitamos retrabajos y retrasos (C).”
4) Comunicación no violenta (observación–sentimiento–necesidad–petición)
Se basa en observar sin juzgar, conectar con tus emociones y necesidades, y pedir de manera clara lo que quieres. Su fuerza está en que genera empatía y abre diálogo sin confrontación directa.
Por ejemplo:
“Cuando recibo mensajes después de las 8 pm, me siento invadida; necesito descanso. ¿Podemos acordar que lo urgente sea por llamada y lo demás al día siguiente?”
5) Preguntas poderosas (abre, no acorrales)
Son preguntas abiertas que invitan a reflexionar en lugar de acorralar. Sirven para desbloquear conversaciones atoradas y encontrar puntos en común.
Por ejemplo:
“¿Qué estaríamos pasando por alto?”
“¿Qué tendría que ser cierto para que esto funcione para ambas partes?”
“Si tuviéramos que reducir 30% el alcance, ¿qué se mueve primero?”
6) Disco rayado (para sostener límites)
Consiste en repetir la misma frase, con el mismo tono calmado, cada vez que alguien intenta presionarte o minimizar tu límite. La repetición firme y amable corta el desgaste.
Frase breve + tono amable + repetir igual
Por ejemplo:
“Fuera de horario no atiendo mensajes. Si es urgente, llámame.
— ‘Pero solo es…’
“Fuera de horario no atiendo mensajes. Si es urgente, llámame.”
7) Cierre con acuerdos SMART
Se trata de dejar el asunto atado y bien atado: acuerdos específicos, medibles, alcanzables, realistas y con tiempo definido. Nada de “lo vemos”.
Puedes seguir esta estructura:
Quién hace qué, cuándo, con qué recursos y cómo medimos.
Después: correo de confirmación con viñetas.
Guía paso a paso (tu “kit de 10 minutos”)
Y aunque no lo creas, tener estas conversaciones difíciles requieren de un proceso previo y uno posterior. Por eso te dejo aquí una guía chiquita, paso a paso, que puede ayudarte a organizarte antes de enfrentar esa conversación dificil.
Antes (5–10 min)
- Respira y aterriza (3 inhalaciones profundas).
- Escribe tu objetivo y 2–3 datos clave.
- Elige tu guión: SBI, DESC o CNV.
- Anticípate a una objeción y prepárate una respuesta breve.
- Agenda el espacio: “¿Tienes 20 min hoy a las 4? Quiero hablar de X.”
Durante
- Apertura en 2 líneas: contexto + objetivo.
- Expón con datos (no con adjetivos).
- Escucha y valida: “Entiendo tu punto…”, “Veo la presión de tiempos…”.
- Explora opciones con preguntas poderosas.
- Acordemos: responsable, fecha, siguiente paso.
- Si se calienta: pausa, nombre al proceso (“Se siente tenso, propongo retomar mañana con cabeza fría”).
Después
- Correo de cierre con acuerdos.
- Recordatorio calendario (no confíes en la memoria colectiva).
- Retro breve: “Esto funcionó, gracias por abrir el diálogo.”
Frases comodín (copia y pega según el caso)
Y listo, si necesitas un poco más de ayuda, aquí te dejo algunas frases estructuradas con las que puedes empezar. No tienes que usarlas exactamente así, pero si puedes usarlas para empezar a rebotar ideas hasta que la frase suene a lo que quieres decir, y puedas expresarlo de la mejor manera.
Pedir ajuste salarial (con datos):
“En el último trimestre lideré A y B, excediendo en 25% la meta C. Propongo ajustar mi compensación a X para alinear aportación y puesto. ¿Cómo lo ves y qué pasos siguen?”
Límite fuera de horario:
“Para cuidar la calidad de mi trabajo, no atiendo mensajes después de las 20:00. Si es urgente, llámame; si no, con gusto lo veo mañana a primera hora.”
Interrupciones en juntas:
“Termino mi punto en 2 minutos y abro preguntas. Así no perdemos el hilo.”
Microagresión/comentario fuera de lugar:
“Ese comentario no es apropiado. En este equipo cuidamos el respeto. Volvamos al tema.”
Renegociar alcance:
“Con el nuevo requerimiento, el plan no cabe en la fecha. Podemos mover la entrega a X o recortar Y y Z. ¿Cuál prefieres?”
Buenas prácticas
- Prepárate por escrito (objetivo, datos, petición).
- Habla en primera persona y desde el impacto, no desde el juicio.
- Pregunta y escucha (deja silencios; el silencio también negocia).
- Nombra lo que pasa (“Siento tensión; propongo pausar 10 min”).
- Cierra con acuerdos y confirma por correo.
- Cuida tu cuerpo: postura, respiración, volumen medio, ritmo.
Errores comunes
- Ir “a ver qué sale” sin objetivo claro.
- Usar adjetivos (“irresponsable”, “siempre”, “nunca”).
- Hablar de personas y no de comportamientos.
- Aceptar “lo vemos” sin responsables ni fechas.
- Seguir conversando cuando ya escaló (pausa > pelear).
Mini-plantillas (elige tu favorita)
SBI + Petición:
“En [situación], observé [conducta]. El impacto fue [impacto]. Para avanzar, necesito [petición concreta]. ¿Contamos con esto desde hoy?”
DESC breve:
“Cuando [describe], me siento [emocional] porque [necesidad]. Propongo [solicitud]. Así [consecuencia positiva].”
CNV en 1 línea:
“Cuando [observación], me siento [emoción] y necesito [necesidad]. ¿Podemos [petición]?”
Checklist express (guárdalo)
- ¿Qué quiero lograr?
- ¿Cuáles son mis 2–3 datos clave?
- ¿Qué pido exactamente?
- ¿Qué límite sostengo si me dicen que no?
- ¿Qué opción B puedo ofrecer?
- ¿Cómo cierro y quién hace qué para cuándo?
- ¿Mandé correo de confirmación?
Antes de irte
Las conversaciones difíciles no te quitan poder: te lo devuelven. Prepararte no te hace rígida, te hace estratégica. Y sostener límites no es ser “difícil”, es liderazgo.
Si este artículo te sirvió:
- guárdalo para tu próxima conversación,
- compártelo con una amiga que lo necesite,
- cuéntame en comentarios: ¿qué conversación difícil tienes en puerta y qué herramienta vas a probar primero? 💬
Juntas lo hacemos posible. ✨

Deja un comentario