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¿Reuniones que valgan la pena? Sí, por favor

Seamos honestas: todas hemos estado en la reunión que pudo ser un correo. Una hora de tu vida desperdiciada, con la cámara apagada (porque ya estabas contestando correos por debajo del agua) o con la mente en “¿qué voy a hacer de cenar?”.

Pero ojo: las reuniones no son el enemigo, lo que mata es la falta de estructura. Una reunión bien llevada puede inspirar, alinear al equipo y destrabar problemas en minutos. La clave está en saber cómo organizarlas y cómo participar sin que se vuelvan un karaoke de quejas o ideas sueltas.

Aquí te comparto una guía paso a paso:

1. Reunión sin objetivo = pérdida de tiempo 🚫

Antes de mandar la invitación, pregúntate:

¿Qué quiero lograr con esta reunión?

  • Tomar una decisión
  • Dar seguimiento a un proyecto
  • Resolver un problema específico
  • Asignar responsabilidades

Si la respuesta es solo “informar”, hazlo por correo. Nadie quiere perder media hora escuchando algo que podía leer en 5 minutos.

Por ejemplo:

En lugar de “Reunión de equipo semanal”, pon: “Definir quién será responsable de la propuesta al cliente X”. Desde el título ya queda clarísimo que saldrán con una decisión tomada.

2. Agenda corta y clara 📋

La agenda es tu salvavidas. Sin ella, la reunión se va a desviar más rápido que tu carrito de supermercado que siempre se va chueco.

Paso a paso para hacer una agenda útil:

  1. Define máximo 3 temas.
  2. Asigna un tiempo a cada tema (ej. 10 min, 15 min, 5 min).
  3. Incluye el objetivo de cada tema: decidir, informar, resolver.
  4. Y, ¡¡Por favor!! Mándala antes de la reunión para que la gente llegue preparada.

Por ejemplo:

Punto 1: Revisar avances del proyecto (10 min) – Objetivo: identificar retrasos.
Punto 2: Asignar responsables para la presentación (15 min) – Objetivo: repartir tareas.
Punto 3: Confirmar fecha de entrega (5 min) – Objetivo: cerrar compromiso.

Y listo. Tres puntos, no 13.

3. Cómo lidiar con la persona “quiero hablar aunque no aporte” 🙄

Aquí es donde necesitas firmeza, pero sin perder la sonrisa.

Técnica de la “intervención amable”:

  1. Escucha su comentario (aunque repita lo que ya se dijo).
  2. Agradece y valida: “Gracias, lo tomamos en cuenta”.
  3. Redirige al tema: “Ahora regresemos a lo que teníamos en agenda”.
  4. Si insiste, ofrece otro espacio: “Lo vemos en una reunión aparte o lo revisamos por correo”.

Por ejemplo:

En una reunión alguien empieza a hablar de su gato justo cuando discuten presupuesto. Tú puedes decir:  “Súper interesante, pero para no desviarnos, volvamos al punto de los números. Lo de tu gato me lo cuentas al rato con un café.”

4. Respeta el tiempo ⏰

El respeto al tiempo es respeto a las personas.

Tips para lograrlo:

  • Pon cronómetro o alarma que te avise cuando faltan 5 minutos.
  • Si ves que se alarga un punto, decide: ¿cerramos rápido o agendamos otro espacio?
  • Termina siempre a la hora prometida (aunque quede algo pendiente).

Por ejemplo:

La reunión era de 30 min y faltan 2 min:  “Chicas, nos quedan dos minutos. Cerramos este punto y lo que quede lo vemos en la próxima.”

Créeme: la gente aprecia a quien respeta el reloj.

5. Documenta y reparte acuerdos 📝

Nada de salir con la frase “ya veremos”.

Paso a paso:

  1. Designa a alguien para tomar notas.
  2. Registra acuerdos, responsables y fechas (no discursos).
  3. Envía un correo al terminar con un resumen máximo de una hoja.

Por ejemplo:

María – enviar propuesta al cliente – viernes 5 pm.
Sofía – preparar presentación – lunes 10 am.
Candy – dar seguimiento en la próxima reunión.

Así no hay lugar para “yo pensé que no era mi responsabilidad”.

6. Ajusta según el formato: virtual o presencial 👩‍💻👩‍👩‍👧

Virtuales:

  • Pide cámaras prendidas (siempre que sea posible).
  • Usa herramientas interactivas: encuestas, pizarras digitales, chat.
  • Evita que alguien hable 20 min seguidos: mejor turnos cortos (¡Qué no te de pena usar el cronómetro!.

Presenciales:

  • El espacio importa: sillas cómodas, agua, café, luz.
  • Usa un pizarrón o rotafolio para que todos visualicen los acuerdos.
    Si es muy larga, mete pausas breves para que nadie se duerma.

✨ Al final, una buena reunión es como una buena película: empieza a tiempo, tiene una trama clara y termina dejándote con algo valioso.

Si logras que tu equipo salga sabiendo qué se decidió, qué sigue y quién se encarga de qué, entonces tu reunión fue oro puro.

Y ahora dime, cuéntame en los comentarios:

  • ¿Cuál ha sido tu peor experiencia en una reunión?
  • ¿Qué truco usas tú para que sean más efectivas?

10 días para aprender a tener reuniones efectivas

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