Crecimiento, liderazgo y desarrollo profesional

Ver más artículos

Una guía para ponerle precio a tu trabajo sin miedo (ni culpa)

Imagen de stockking en Freepik

¿Te ha pasado que alguien te dice “¡qué caro!” cuando pasas tu cotización?
¿O que tú misma piensas “ay no, creo que me pasé, mejor le bajo tantito”?

A mi también me pasaba, y me pasaba mucho al inicio de mi carrera como consultora independiente. De hecho creo que tardé casi 2 años en entender lo que te contaré a continuación

Ponerle precio a nuestro trabajo es uno de los temas más incómodos, sobre todo para quienes aprendimos a pensar que “ser buena onda” es más importante que ser justa con nosotras mismas, o que es mejor tener trabajo, aunque sea mal o poco pagado.

Pero ojo: cobrar bien no es ser abusiva. Cobrar bien es ser profesional.

¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque nos metieron en la cabeza que pedir dinero es egoísta, que ser generosa es hacerlo “por amor al arte” y que si ayudamos, no deberíamos cobrar.

Pero te tengo una noticia: ayudar y cobrar no se cancelan. Se complementan.

Ponerle precio justo a tu trabajo es una manera de reconocer tu experiencia, el tiempo que te ha tomado llegar hasta aquí, y lo que aportas con tu chamba. Y sí, también es una forma de educar a tu clientela.

Y esta es una de las preguntas recurrentes que me llegan en los espacios de consultoría con emprendedoras: ¿Cuánto debo cobrar?.

Por eso, y después de trabajar con cientos de emprendedoras, te comparto esta guía paso a paso para ponerle precio a tu trabajo.

1. Calcula tus costos reales

Haz la cuenta de TODO lo que implica ese servicio o producto.

Aquí no se trata solo de sumar materiales o la hora que estás frente al cliente. Hay costos que no se ven, pero que igual te los comes tú si no los contemplas. ¿Cuáles?

Tiempo total invertido: No es solo la hora de la sesión, también el tiempo de preparación, seguimiento, correos, ajustes, etc.

Infraestructura: ¿Pagas Zoom? ¿Canva Pro? ¿Tienes una compu que necesita mantenimiento? ¿Internet? Todo eso va dentro.

Costos administrativos: Si haces facturas, pagas impuestos, tienes asesoría contable, también es parte del costo.

Capacitación: Cada curso, libro, mentoría o certificación que tomaste para saber lo que sabes, se amortiza en tus precios.

Impuestos: Cada país tiene su propia legislación sobre impuestos, así que asegúrate de que, de acuerdo al régimen fiscal en el que te encuentres, estés añadiendo los impuestos correspondientes.

Y no olvides añadir un extra, que será tu ganancia, porque esto es un negocio, no una caridad.

Ejemplo: 

Das talleres online de 2 horas. Pero para que eso pase:

  • Preparas el contenido (2 horas)
  • Haces promoción (1 hora)
  • Atiendes dudas después (1 hora)
  • Pagás Zoom Pro y Canva
  • Tienes que emitir factura y pagar impuestos

Si cobrás $300 por persona y entran 10, suena bien: $3,000.

Pero si invertiste 6 horas y te quedan $2,100 después de pagar plataformas e impuestos… te estás pagando menos de $350 la hora bruta. Y eso sin contar imprevistos.

2. Investiga el mercado, pero no te compares a lo tonto

Hacer un pequeño sondeo de lo que cobra la competencia te ayuda a ubicarte, pero ojo: no todo lo que ves aplica para ti.

Ve cuánto cobra gente con experiencia similar a la tuya. Ni te subestimes ni te creas la más barata solo por competir.

Recuerda que hay personas cobrando el triple solo porque aprendieron a decirlo con seguridad.

Hay personas que cobran más porque tienen más años o especializaciones. Bien por ellas.

Hay otras que cobran menos porque están empezando o no calculan sus costos. No es tu vara de medición.

Tu contexto importa: no es lo mismo vender en Ciudad de México que en una comunidad rural o a clientas en Estados Unidos.

Hazte estas preguntas:

  • 📌 ¿Quiénes son mis clientas ideales?
  • 📌 ¿Cuánto valoran lo que hago?
  • 📌 ¿Cuál es el problema que resuelvo? ¿Cuánto les cuesta ese problema si no lo arreglan?

Ejemplo: 

Una diseñadora gráfica que se enfoca en emprendimientos de mujeres puede cobrar diferente si trabaja con mujeres que recién empiezan (paquetes accesibles) o con marcas que ya facturan y necesitan rebranding (precio más alto, más estrategia).

3. Ajusta según valor, no solo esfuerzo

Si lo que haces resuelve un gran problema o le ahorra mucho dinero o tiempo a alguien, eso vale más. No cobres solo por horas: cobra por impacto.

Pregúntate:

  • 🔍 ¿Qué gana la persona que me contrata?
  • 🔍 ¿Cuánto tiempo, dinero o energía le ahorro?
  • 🔍 ¿Qué resultado concreto obtiene?

Ejemplo: 

Si haces diseño de marca para emprendedoras y eso les ayuda a vender el triple, no estás vendiendo “un logo”, estás vendiendo posicionamiento, diferenciación y ventas. ¿Cuánto vale eso?

Piensa como una aliada estratégica, no como alguien que “vende tiempo”. Tu no vendes horas, vendes resultados.

4. Arma paquetes o niveles

¿Te da miedo que digan “no gracias”?

Ofrece opciones. Así das autonomía sin bajar tu valor.

Para evitar regateos eternos, ofrece niveles de servicio: uno básico, uno medio y uno premium.

Así das opciones y pones el control en manos de tu clientela… sin devaluarte.

Un mismo servicio puede tener 3 niveles:

  • 🌱 Básico – lo esencial, sin personalización
  • 🌿 Estándar – lo que recomiendas, con seguimiento
  • 🌳 Premium – súper personalizado, con más entregables

Esto evita el “¿y si le agregas esto otro?” sin que se refleje en el precio.

También sirve para dejar claro que más cosas = más precio.

Ejemplo: 

Eres consultora en estrategia digital.

  • Paquete 1: Diagnóstico general y tips ($2,000 MXN)
  • Paquete 2: Diagnóstico + plan de acción personalizado ($5,000 MXN)
  • Paquete 3: Lo anterior + acompañamiento 1 a 1 ($10,000 MXN)

👉 La gente elige según su presupuesto y su urgencia. Y tú no te desgastas explicando que tu trabajo vale.

5. Ensaya decir tu precio sin pedir perdón

Este paso puede sonar medio raro, pero es clave: entrena tu voz interna y tu voz real.

Si dices “pues cobro $800… pero si quieres lo podemos ajustar 😅”, lo que tu clienta escucha es:

🔊 “no estoy segura de lo que valgo, puedes regatear.”

Grábate diciéndolo, dilo en el espejo, dilo a tus amigas. El primer paso para que otra persona confíe en tu precio es que tú lo digas sin temblar.

Practica en voz alta:

  • 💬 “Mi tarifa es de $1,200 por sesión.”
  • 💬 “Este servicio tiene un valor de $6,000 e incluye A, B y C.”
  • 💬 “Trabajo con un modelo por niveles, ¿quieres que te lo explique?”

Y sí, al principio cuesta. Pero es como cualquier músculo: se entrena.

Errores comunes que te hacen perder dinero (y respeto)

Cobrar según lo que tú pagarías
Tú no eres tu clienta. A veces no pagarías eso por X razón, pero tu clienta ideal sí.

Sentirte culpable de cobrar a quien te cae bien
Una cosa es tener corazón, otra regalar tu trabajo solo porque “me cayó bien la chava”. Sé generosa, pero también justa contigo.

No ponerlo por escrito
Si no lo dejas claro desde el inicio, los malentendidos (y los descuentos forzados) van a aparecer.

Buenas prácticas para cobrar con confianza

✅ Haz contratos o al menos cotizaciones por escrito
✅ Pide un anticipo SIEMPRE
✅ Cobra a tiempo. Tu trabajo no es “hacerle el favor” de esperar a que se le acomode la quincena.
✅ Revisa tus precios cada 6 meses. Si ya creciste tú, tu tarifa también.

Cobrar justo no es arrogancia, es autocuidado profesional.

Tu experiencia, tu tiempo y tu energía valen. Si alguien no puede pagar, no quiere decir que tu precio esté mal. Quiere decir que esa persona no es tu clienta ideal.

Y si te queda la duda entre “¿estoy cobrando caro?” o “¿estoy cobrando justo?”…
Pregúntate: ¿Estoy ganando lo suficiente para vivir bien, seguir creciendo y seguir aportando?

Si la respuesta es no, toca ajustar.

💬 ¿Te ha pasado que te dijeron “qué caro”? ¿Cómo reaccionaste?

Déjame en los comentarios cómo fuiste aprendiendo a ponerle precio a tu trabajo.

Y si estás en ese momento en que todavía te da pena cobrar, te tengo un recordatorio:

Tu talento merece pago, no excusas.

#emprender #negociopropio #mujeresemprendedoras #pricing #liderazgofemenino #justiciaeconómica


10 días para aprender a ponerle precio a tu trabajo

Deja un comentario