Crecimiento, liderazgo y desarrollo profesional

Ver más artículos

Tomar decisiones con confianza (sin que te tiemble el ojo)

¿Alguna vez te has quedado paralizada pensando: “¿Y si la riego?”, “¿Y si no es lo correcto?”, “¿Y si me estoy perdiendo algo mejor?”. 

Spoiler alert: nos ha pasado a todas. Y no, no estás sola ni estás mal. Tomar decisiones puede sentirse como cargar con una piñata gigante sin saber dónde pegarle.

Pero hoy quiero compartirte algo que a mí me ha funcionado, y que he enseñado a muchas otras mujeres: sí se puede tomar decisiones con confianza, aunque no tengas todo bajo control.

Cuando decidí dejar mi trabajo en la universidad para dedicarme a construir comunidades y apoyar a mujeres, no tenía todo resuelto. Sabía que me apasionaba, que tenía experiencia, y que lo que más deseaba era tener un impacto real. Usé este mismo método. Me senté conmigo misma, hice listas, pedí consejo estratégico (no a todo el grupo de Whats), y elegí con miedo… ¡pero también con visión!

¿Fue fácil? No.
¿Me arrepiento? Tampoco.
¿Me reinventé en el camino? ¡Totalmente!

Así que hoy quiero compartirte algunas de las cosas que he aprendido y me han ayudado a tomar decisiones día a día. 

🌟 Primero, respira: no todas las decisiones tienen el mismo peso

Uno de los errores más comunes es darle el mismo nivel de prioridad a todo. No es lo mismo decidir si renuncias a tu trabajo, que si vas a pedir sushi o pizza. Dales su justa dimensión.

Por eso hoy te comparto una herramienta que a mi me ha funcionado para esto: el método del Semáforo de Decisiones 🚦

Así como cuando manejas, no reaccionas igual ante un semáforo rojo que ante uno verde, tampoco deberías reaccionar igual ante cada decisión.

🔴 Rojo: decisiones de vida o muerte (literal o emocional)

Estas son las decisiones que marcan un antes y un después en tu vida.

Ejemplos:

  • Salirte de un ambiente laboral tóxico sin tener plan B (porque tu salud mental ya está en riesgo).
  • Terminar una relación que sabes que no te permite crecer.
  • Elegir entre aceptar una beca en otro país o quedarte a cuidar a alguien cercano enfermo.

Estas se piensan con calma, se consultan con gente sabia, y se toman con mucha conciencia.

🟡 Amarillo: decisiones importantes, pero no irreversibles

No cambian toda tu vida, pero sí pueden mover el rumbo si no se manejan bien.
Ejemplos:

  • Cambiar de rol dentro de la misma organización.
  • Lanzar un nuevo servicio en tu emprendimiento.
  • Postularte a una vacante que te emociona, aunque no cumples con el 100%.

Estas requieren análisis, pero también acción. Aquí el riesgo se puede administrar, y muchas veces lo que necesitas es un empujoncito de confianza.

🟢 Verde: decisiones que se pueden cambiar sin mayor caos

A veces te puedes equivocar y no pasa nada.

Ejemplos:

  • Elegir qué app usar para organizar tus pendientes.
  • Cambiar tu foto de perfil en LinkedIn (sí, puedes actualizarla después).
  • Inscribirte a un taller que suena interesante, pero no sabes si te va a encantar.

Estas decisiones no requieren drama. Solo decídelo y prueba. Si no funciona, se cambia y listo. No gastes tu energía mental ahí.

Empieza por clasificar tu decisión. A veces solo necesitas darte cuenta de que no es tan grave como parece.

🧠 Método paso a paso: la decisión bien hecha

Aquí va una herramienta súper poderosa que puedes aplicar hoy mismo. Se llama DECIDE (sí, suena obvio, pero espérate):

1. D – Define claramente el problema

Nada peor que decidir sin saber bien qué estás decidiendo. ¿De verdad quieres cambiar de chamba o solo estás agotada?

📌 Aquí el objetivo es entender con precisión qué estás decidiendo.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Qué es lo que realmente necesito decidir ahora?
  • ¿Cuál es el verdadero problema detrás de esta situación?
  • ¿Estoy reaccionando a una emoción momentánea o a una necesidad constante?

2. E – Explora tus opciones

Haz una lista de al menos 3 opciones reales. Muchas veces nos encajonamos en A o B, pero siempre hay una C escondida.

📌 Este paso es para abrir el panorama y ver que siempre hay más de una salida.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Cuáles son al menos tres caminos posibles que puedo tomar?
  • ¿Qué opción no había considerado porque me da miedo o incomodidad?
  • ¿Qué haría si supiera que no puedo fallar?

3. C – Conecta con tus valores

Pregúntate: ¿Esto me acerca o me aleja de la vida que quiero construir?

📌 No se trata solo de qué puedes hacer, sino de qué va contigo, con tus prioridades, y con la vida que estás construyendo.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Esto refleja lo que valoro y en lo que creo?
  • ¿Me acerca o me aleja de la persona/profesional que quiero ser?
  • Si mi yo del futuro mirara esta decisión, ¿se sentiría orgullosa o frustrada?

4. I – Investiga lo que no sabes

¿Necesitas datos? ¿Una conversación con alguien? ¿Un presupuesto? ¡Haz tu tarea!

📌 ¡Información es poder! No decidas con los ojos vendados si puedes indagar un poco más.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Qué información me hace falta para decidir con más claridad?
  • ¿A quién puedo preguntarle que tenga experiencia o perspectiva útil?
  • ¿Qué necesito aprender o entender mejor antes de avanzar?

5. D – Decide (sí, en serio)

Elige. No te quedes en el limbo eterno del “todavía no sé”. Decide con lo que tienes.

📌 Toma la decisión. Con lo que sabes, con lo que sientes, con lo que tienes.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Qué opción me hace sentir más en paz, aunque me dé nervios?
  • ¿Estoy esperando una señal mágica o ya tengo suficiente para actuar?
    ¿Qué pasaría si hoy decido y dejo de postergar?

6. E – Evalúa después de actuar

Una vez que actúas, aprende. ¿Qué salió bien? ¿Qué cambiarías? Así tu siguiente decisión será más ágil.

📌 Todo lo que hacemos deja una lección. Este paso es para que aprendas, no para que te flageles.

Algunas preguntas que te ayudarán:

  • ¿Qué aprendí de esta decisión, sin juzgarme?
  • ¿Qué funcionó bien que puedo repetir en el futuro?
  • ¿Qué haría diferente si enfrento una situación parecida?

Y, haber, me encantaría decirte que esta es una fórmula mágica y que todo funcionará perfectamente cuando la uses, pero es cierto que también, mientras la usamos, cometemos errores. Y aquí te comparto algunos de los que yo he cometido:

  • Esperar a tener certeza del 100%: lamento informarte que nunca llega.
  • Pedirle opinión a medio planeta y acabar más confundida que al inicio.
  • Postergar y postergar hasta que la vida decida por ti y te des cuenta que perdiste el control de esta decisión
  • Tomar decisiones desde el miedo y no desde la visión porque a veces nos cuesta dominar nuestro miedo.

🚨 Muchas veces, el verdadero arrepentimiento no está en el “qué”, sino en el “cómo” decidimos: desde el miedo, la prisa o el deseo de complacer a otras personas.

También hay muchas cosas que podemos hacer bien para tomar decisiones con ovarios, y aquí te comparto algunas de estas acciones:

  • Ten claridad sobre tus prioridades. No puedes decidir bien si no sabes qué es importante para ti.
  • Confía en tu criterio: tu experiencia, intuición y valores importan.
  • Rodéate de gente que te escuche, no que te imponga su visión.
  • Apuesta por la acción imperfecta, porque las decisiones también se afinan sobre la marcha.

Tomar decisiones con confianza no significa no tener miedo. Significa moverte a pesar del miedo, porque sabes que tienes herramientas, claridad y una red que te sostiene.

Así que la próxima vez que tengas que decidir algo importante, no huyas. Siéntate, aplica el método, conecta contigo… y elige.

Y si la riegas, no pasa nada: de eso también se aprende. 😉¿Qué decisión importante estás posponiendo? Cuéntamelo en los comentarios o compártelo con una amiga que necesite un empujón hoy.

Imagen de cookie_studio en Freepik


10 días para aprender a tomar decisiones con confianza

Deja un comentario