En mi carrera he aprendido las enormes ventajas que conlleva el desarrollar la capacidad de no tomarse las cosas de forma personal.
Seamos honestas, mas de una vez nos hemos tomado las cosas de forma personal. Y esta reacción puede ser la consecuencia de muchísimos factores que no necesariamente identificamos, pero si empezamos a poner atención en qué tipo de conductas, o que tipo de personas, detonan que nos quedemos con ese comentario o esa acción que sentimos como un ataque directo, que lo rumiemos durante bastante tiempo y que no podamos sacarlo de nuestra cabeza, eso es lo primero que nos ayudará a establecer los siguientes pasos para no tomárnoslo personal.
Estuve pensando en algunas de las circunstancias en las que es más fácil que nos nos tomamos las cosas de forma personal, y te las comparto para ver si coinciden contigo:
Escenario 1: La Retroalimentación
Por supuesto existen técnicas y metodologías que nos ayudan a dar mejor retroalimentación, pero no todo mundo que tiene gente a su cargo las ha desarrollado. Así que a veces no recibimos esa retroalimentación de la mejor manera. Pero en cualquiera de los escenarios, cuando alguien nos da retroalimentación debemos estar listas para escuchar cosas que otra persona ha detectado como áreas que podemos mejorar. No es una afrenta personal, y no es sobre nosotros. Es sobre lo que hemos hecho y lo que pudimos hacer mejor. Pero muchas veces nos cuesta trabajo no tomar la retroalimentación como un ataque directo a lo que hemos logrado.
Escenario 2: La alta Competitividad
Existen ambientes laborales que son altamente competitivos. Y si esta competitividad no se maneja de buena forma como parte de la cultura de la empresa en donde laboramos, definitivamente nos enfrentaremos a situaciones en donde comentarios o acciones podrías ser tomadas por nosotras como algo personal. Desde un reclamo a una actividad no concluida, hasta las acciones de proactividad de otra persona que sea parte de nuestro equipo. La alta competitividad desencadena acciones en otras personas que le obligan a dar más de si cada día, y ese ambiente per se es estresante. Así que alguien que esté inmerso en un ambiente como ese difícilmente podrá tener el tiempo y la serenidad para comunicar las cosas de forma asertiva.
Escenario 3: La Carga de Responsabilidades
Cuando en tu ambiente laboral has asumido muchas responsabilidades, y dentro de esas multiples actividades cometemos errores (porque todas cometemos errores), sentimos que esos errores son una extensión nuestra. De la misma forma, cuando esto pasa, solemos rumiar por mucho tiempo esos errores, pensando y repensando que hicimos mal, y eso puede paralizarnos. Nuevamente, asumir que los errores son parte de nosotras puede mermar nuestra autoestima. Cometemos errores, no somos perfectas, pero dejar que esos errores o los comentarios hechos respecto a los mismos son contra nosotras y no sobre nuestro trabajo, es otra de las formas en la que solemos tomar las cosas de forma persona.
Escenario 4: La Presión de Cumplir Expectativas
Ya hemos hablado de esto en otros artículos, pero muchas veces nos enfrentamos a altas expectativas que pueden venir de nosotras mismas, de las personas dentro de nuestros equipos de trabajo o de las personas a cargo de nuestros equipos. Y cuando esas expectativas son inalcanzables, es evidente que no podremos alcanzarlos. Lo peor: cualquier percepción de no estar a la altura se siente personal.
Escenario 5: Los Conflictos en el Trabajo
Muchas de nosotras le rehuimos al conflicto. Pero sin importar cual sea la cultura de tu empresa, los desacuerdos son normales en un ambiente laboral. Es más, yo esperaría que haya desacuerdos de forma constante que nos permitan conocer e integrar diferentes puntos de vista. Pero muchas veces, dependiendo de quién venga ese comentario o acción, o de si estamos o no en un momento de calma en nuestra vida, podemos llevar estos desacuerdos a lo personas y, en definitiva, si no logramos manejarlo de manera correcta, puede afectar nuestras relaciones y nuestra productividad.
¿Te identificaste con alguno de estos escenarios? ¿Identificas algunos otros que hagan que sea más fácil que te tomes las cosas de forma personal?
Cada cabeza es un mundo y las circunstancias a las que nos enfrentamos tanto de forma laboral como de forma personal cambian de forma constante. Por eso creo que la misma situación en otro momento podría no disparar que te tomes las cosas de forma personal.
En definitiva no puedo controlar lo que hacen otras personas, pero si puedo aprender a identificar esas situaciones o esos momentos que detonan algo en mi que hace que me tome las cosas de forma personal.
Por eso quiero compartirte algunas de las cosas que han funcionado conmigo y espero puedan ayudarte a ti también, porque no tomarte las cosas de forma personal es una habilidad que se puede desarrollar.
1. Autoconciencia: Reconoce tus patrones de pensamiento y emociones. Aprende a separar tus reacciones emocionales de la situación laboral.
2. Cambia la Perspectiva: En lugar de asumir que los demás tienen la intención de herirte, considera que la mayoría de las veces no es personal.
3. Enfócate en lo Positivo: Concédele más importancia a los éxitos y logros que a los fracasos o críticas. Celebra tus victorias y las de tus colegas.
4. Comunicación Abierta: Aborda los conflictos con una comunicación clara y asertiva. A menudo, la falta de comunicación es el origen de malentendidos.
5. Desarrolla la Resiliencia: Aprende a recuperarte de los contratiempos. La resiliencia te ayudará a enfrentar desafíos sin afectar tu autoestima.
Recuerda, no tomarte las cosas de forma personal es un viaje, no un destino. Al practicar estas estrategias, te empoderarás para tomar decisiones más asertivas y disfrutar de una carrera más satisfactoria.
¡Juntas, podemos liberarnos de esa carga y avanzar hacia el éxito profesional! 💪

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